Ernesto González Barnert
Ernesto González Barnert nació el 30 de agosto de 1978, en
Temuco, Chile. Ha publicado La
coartada de los dragones por el camino pequeño (Ed.
Pewma, 2000), Higiene (Ed. del
Temple, 2007), el CD de anticipo Trabajos
de luz sobre el agua (Ed. Alquimia, 2007), Arte tábano (Manual Ediciones, 2010) y el objeto-libro Tallados (Cubo de Poesía Anatrópica,
2010). Obtuvo por su obra poética el
Premio Nacional Eduardo Anguita (2009) y el Premio de
Honor Pablo Neruda de la Universidad de Valparaíso (2007). También logró
menciones en los certámenes Fernando Santiván, Bicentenario de Cuento y Poesía,
Juegos Literarios Gabriela Mistral, Concurso de Poesía Joven Armando Rubio
Huidobro, entre otros. Fue Becario de la Fundación
Neruda y de los talleres de poesía Biblioteca Nacional-Fundación Mustakis,
Centro Cultural de España y SECH. En dos ocasiones recibió el Fondo del Libro
de Chile para el muestrario Poesía
Amorosa Actual –edición braille- (2009) y la serie de televisión Obturaciones (2011). Fue parte del taller Santa Rosa 57. Entre las
últimas antologías que recogen su obra destacan: Cajita de música, Poetas de España y América del siglo XXI (AEP, Madrid, 2011), Regen der
Gediche über Berlín (Bombardeo de Poemas sobre Berlín, Antología de poesía
chileno–alemana, Dirac Chile, Casagrande 2011) y Bicente Chile BCN (Exposición
de Poetas Chilenos en Barcelona, 2010). Es Licenciado en Cine
Documental por la UAHC y Diplomado en Estética del Cine por la Escuela de Cine
de Chile.
De Trabajos de luz sobre el
agua
Bástenos escribir, los caprichos
de una obra menor,
este joderse al servicio de lo inútil.
Demasiada luz ha golpeado
en el agua liosa y la noche arrecia.
Bástenos escribir, echar de ver:
Nadie aprendió de nuestros errores.
Vivir es otra lengua.
Poner una bandera negra
en el pozo más oscuro
ha sido escribir de amor donde el silencio
lo dice más fuerte.
Apagando pogo a
pogo
el fulgor
de calmos días a tu vera, chupando lento el
cigarrito
que apagarás en mis pliegues de cebra
y respiro ceniza,
lío pequeño en el cosmos
o como bien dices: agüero.
Las últimas monedas de este mes, de mediados de
este mes
van al único recurso que me queda: un golpe de
suerte.
Y después entrar a una iglesia, esperar en la
última banca
mirándote en la cruz, sintiéndome otro mediocre
que te pide dinero para vivir como mis enemigos,
mejor que muchos
de mis enemigos. Amén.
Al fondo veo un oso de gastado pelaje
en calzoncillos.
A tientas, ensimismado.
Retrocedimos Rimbaud, retrocedimos,
delirantes, jodidos, hirientes:
lagartijas al sol de la belleza.
Y si nos arrancan esta cola a piedras
damos otra más tarde.
Nuestra mirada
más dura
es también una mirada cansada de pelear.
Pero que peleará si hostigas, acorralas
con tu mayoría necia.
Mientras llueve y siento como reman, caminan
pesadamente hombres, niños
de un país a otro.
Sendero nuevo a
la cascada
Alguien debería comenzar el día
leyendo los últimos poemas de Carver,
titular cada cosa que escriba de ahora en
adelante: felicidad.
Aunque estuviera condenado a morir por enfermedad
o injusticia.
Alguien debería comenzar el día leyendo
sus últimos poemas
y saber que todo lo que resta
es propina.
Posteado por Angela Barraza Risso
el 14:43. etiquetado en:
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Poesía chilena
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