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Nicolás Said





Nicolás Said Vergara (Puerto Varas, 1986) Ha participado de encuentros de poesía y literatura a nivel nacional e internacional, en diversas localidades de Chile y en algunos países como Argentina y Perú, en este último, en el festival de poesía joven AQP POESÍA 2006, Arequipa, Perú y también en los encuentros, RIESGO PAÍS (2007), SUR ITINERANTE (Pto. Montt, 2008, 2009), AUTORES DE NOCHE: procesos escriturales en vivo (Santiago, 2008), POQUITA FE (2006, 2008) entre muchos otros. Fue becario de la fundación Pablo Neruda para su taller de poesía 2006. Textos suyos, poemas y reseñas literarias han aparecido en algunos medios literarios digitales e impresos, como revista Grifo de Chile, LAPSUS de Perú y Proyecto Patrimonio, de Chile. Regularmente organiza eventos y manifestaciones artísticas y culturales en torno a la literatura. Es cofundador de la editorial cartonera HelechoDe en donde también se ha desempeñado como editor y colaborador para textos de exposiciones fotográficas, novelas y escrituras disidentes. Actualmente reside en Puerto Varas y prepara su primera publicación individual. Pertenece al colectivo literario La Faunita (www.lafaunita.blogspot.com).



Sus poemas han sido publicados, principalmente, en las siguientes antologías:



-Riesgo País, encuentro nacional de poesía, Valdivia 2007, muestra antológica

-La Galería de los Mártires Empalados, Ediciones La faunita impresionante, Santiago de Chile, 2010


-Antología Poética Bicentenario Región de los Lagos, Centro Cultural Elefante ediciones, 2012





En uno la flor penitente


1

El nombre al revés del amante travestido,
El apellido, el apellido, el segundo nombre y el primero de una alforja para el alba fenecida.

Créeme: dos puntos. Dos puntos después de creerme, dos otredades, pequeñas, remotas, pero terriblemente apasionadas que se juntan sobre un pequeño cielo que se agranda a medida que la misantropía se deshace en nuestra casualidad sin nombre, en nuestra intención de país y de amparo, en historias cargadas de espalda. Eso podría ser el amor.

La flor configurada en histrionismo puramente geográfico para el rizoma de la verdad y otras hierbas, otros pasos. Créeme:

Flor: agua que has de beber, imagen asegurada, reflejo entrañable que le dice lo que quiere que sea a partir de su curvatura,
De ojo clavado en índice singular unido a la centrífuga salival,
A la bestia inocente que desata su furia [musical]



2

Una madre dejó de ser la madre y pasó a ser el lugar donde el hijo voltea su rostro como relieve o barrera de la procreación
Una detención donde hierve la llamada y su baile de fotosíntesis
Y allí se crea el fenómeno de la medusa,
La transparencia del cuerpo por donde atraviesa la velocidad de los polos,
De la sangre humana hecha sustancia para la situación específica que no pudo con ningún mantra, y a la vez debe su insistencia,
Insistencia de realidad y de eje
Por donde la nube es un cúmulo de espaldas erosionadas por el sol.

Una madre deja de ser LA para ser él, una venia de amor e insistencia,
Alrededor de otra irreverencia.







Paisaje irregular, en la costa veo mi límite

I
¿Cómo definir este perímetro?
¿Cómo definirlo sin que sea el palpitar de un cangrejo?

Los cangrejos vienen y van.
Entran y salen del mar,
y viven más cerca de una capa de sal:

Un cuadro que quedó colgando, pendiente de un clavo el día de tu cumpleaños.

Si todos los días fueran así, perfecto sería.


II
¿Cómo definir el perímetro que siempre cabe en las manos y en su navegación y temblor?
¿Cómo contarle un secreto a la arena sin confundirla en su propio tropiezo?
¿Cómo confundirse antes, pero tal  vez, entre los días?

Todo lo que cabe en el incipiente capullo, para una semana, siempre con intenciones de ser perfecta.



Nota abandonada (una pista)

Polímero es un libro blanco que está tejido aquí.

Lo abandoné de soslayo,
Por la huidiza temporada de la casa.

Insomne de aquel lugar, la línea gráfica de la velocidad se queda sobre la question
El agua que allí quedó colgando humedece los nudos de “mis mejores canciones”:

Las partituras de un libro dentro de otro.


Poemas Inéditos.






El poema que usted leyó anteriormente está dedicado a la música y a un crimen. El siguiente, que usted leerá más abajo, está dedicado a una canción y a un territorio. A un espacio geográfico.

A ver si adivina que es qué.

Otra mancha de un cuadro de asiento:
Puedes maldecir el paisaje
Gritarle,
Injuriarlo con todas tus armas.
Al día
siguiente,
Con todas tus
drogas,
Y luego
con todos tus
alcoholes,
Continuar gritando.

Kafka pasará
a tu lado
Y no te percatarás
jamás
*(Hasta que bajes la vista).


*Inclinación, leer/escribir.
Yo no he cambiado. Yo si he cambiado. Yo cambio, del verbo cambiar.
Yo escribo, Yo no he escrito. Yo tengo una sospecha. Del verbo cambiar.
Yo he ganado algo de tiempo en huir. A mi ya no me queda tiempo.
Yo prosigo con el hilo conductor. Yo le digo a la persona que maneja este vehículo que acelere el maldito auto.
Yo intento cambiar mi idioma a otra lengua. A un mejor espacio en donde “nadar en paz”.
Yo puedo volver a una edad imprudente. Yo siempre he sostenido que la escritura es esa manera de dejar el registro, de, algo así como concebir una estatua en un lugar público. Una estatua a la cual se le eche una moneda, una pequeña transacción monetaria y se mueva solo un poco para la gracia de algunos. Para el terror de los niños. Para inaugurar los ojos de los niños. Para darle de beber a los ojos de los niños. Una estatua que no necesite beber para vivir. Una estatua que, en fin, sea como la fuente de agua de una plaza pública. Una estatua inmaculada, prístina, que nunca vuelva a una forma original, a menos que ella misma lo desee.  A menos que el amor de la ciudad permanezca intacto.

Pero sé que es imposible.
Pero sé que es posible.

Yo nací en los 80, cuando en mi país sucedían cosas que muchos ya no quieren recordar.
Yo crecí en los 90, cuando en mi país pasaban muy pocas cosas.
Yo escribo esto en el 200x. Cuando en mi país no pasa nada.

Yo ya estoy muy lejos. Alrededor de la ciudad hay “periferias interiores” como decía un amigo con el que bromeábamos al respecto. Un amigo a quien le insinuaba cosas sobre el arte y la literatura entre risas y gestos de disconformidad y, la mayoría del tiempo, entre cierta dispersión en nosotros mismos. Entre darnos cuenta que lo que hacíamos, en el momento en que nos conocimos, estaba mal. Pero seguimos en eso. Y nos graduamos. Y también lo pasábamos bien, aunque a veces, por absurdo que suene, no estábamos seguros por qué.
Como en un “acto de salón”, como en algo solemne. Algo típico de nuestra zona, algo que me recuerda a ciertos escritores argentinos. Algo que me recuerda a los vecinos. Algo que no se debe perder.

Algo que se puede perder.

Un acto de salón, es un salud por nuestra rotería.

Solo prevalecerá el espíritu, y una sola manera de conservarlo.



Poemas Inéditos.

Posteado por Angela Barraza el 17:14. etiquetado en: , , , , . puedes segui el rss RSS 2.0. déjanos tu comentario

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